Archive for the ‘Crónicas variopintas’ Category

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Tengo que llevar las lentejas a casa

In Crónicas variopintas,Vida en Berkeley on 27 septiembre, 2011 por TheEggO

Banda sonora recomendada: Feel good inc. – Gorillaz

Y como tengo que cumplir con mis obligaciones con mis hijos me he decidido a aceptar el dinero que me ofrece la malvada industria farmacéutica y hacer publicidad del primer capítulo de la serie Escépticos. Véanlo y luego me cuentan.

Hablando en serio. Detrás de la ciencia y de la medicina en particular se esconden ideas que puede entender cualquiera. Investigando un poco pueden llegar a explicaciones que no implican magia, energía misteriosa y demás principios no demostrados y, en muchos casos, no falsables. Asúmanlo, la ciencia no tiene la respuesta a todas las preguntas pero si la gente vive hoy decenas de años más que hace cien años y pueden llevar en el bolsillo un aparato que les permite comunicarse con cualquier persona en cualquier parte del mundo en tiempo real es gracias a la ciencia. En los miles de años que han tenido de ventaja las técnicas místicas y religiones no han conseguido ni demostrar su validez ni obtener avances la mitad de impresionantes que la ciencia en los últimos quinientos años.

Si nada de esto les convence respóndame a esto. ¿Dejarían que un puente se construyese siguiendo una milenaria doctrina china de la que no hay constancia de qué funcione? ¿Montarían en un avión diseñado siguiendo las directrices sobre el control de un flujo de energía cuya existencia no se ha demostrado y cuyos efectos son sólo evidentes para un puñado de personas que claman que a ellos les funciona y que con ello levitan? Si la respuesta a estas preguntas es no pregúntense por qué sí dejarían algo mucho más importante, su salud, en manos de revolucionarios, naturistas y chamanes.

Para encajar un poco esta entrada dentro del cuaderno de bitácora diré que en EEUU están muy extendidas las técnicas alternativas. En muchos supermercados grandes puede usted comprar tanto medicina testada, normalmente bajo prescripción médica, como sustancias que se venden como remedios naturales u homeopáticos o ambos a la vez. En el país donde te cobran 30$ por una visita al médico de cabecera es normal que la gente (que no sabe lo que se juega) prefiera automedicarse y ahorrarse ese dinero, aunque el no tener receta médica te condene a tener que comprar pastillas de colores hechas de azúcar. Aquí, en EEUU, es donde tiene sentido las acusaciones de corporativismo a los médicos, ya que cada persona que compra un placebo es una persona que no visita y paga a un médico. Aquí se pierden trabajos de médico con estos aspirantes a remedio pero ¿en España? Pues en España parece que no es así porque nuestros señores y señoras médicos van a seguir cobrando vayan diez, cien o mil pacientes a su consulta. Creo yo que la teoría de la conspiración (que sólo dejan entrever en el capítulo) está de más en España.

En Berkeley el asunto tiene algo más de miga porque es una ciudad de jipis. Jipis con tarjeta de crédito, iPod, iPad, iPhone, portátil y coche de primerita mano. Pero entre toda esta gente la moda de la Nueva Ola, New Age en perfidoalbionés, las clínicas de reiki, reflexología, homeopatía, yoga y acupuntura campan alegremente y se alimentan de su ignorancia y naturalismo mal entendido.

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Es viernes

In Crónicas variopintas on 24 septiembre, 2011 por TheEggO

Banda sonora recomendada: It’s a sin – Pet shop boys

Desde hace unos días no he podido dedicarle a este mi cuaderno de bitácora todo el tiempo que me gustaría debido a mis obligaciones currelísticas. Pero ya es viernes. Yo me voy a tomar unas cervezas pero les dejo con un vídeo pútrido que atrofiará su capacidad para sentir compasión con según que aspirantes a cantantes güanabistas (*). Buen fin de semana.

(*) Güanabi del wannabe de toda la vida.

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Libro electrónico

In Crónicas variopintas on 23 septiembre, 2011 por TheEggO

Banda sonora recomendada: Amor al arte – Orishas

En EEUU los cacharros electrónicos son bastante más baratos que en España. Supongo que esto se debe a que los impuestos son menores, la demanda mayor, China está más cerca y que las minas de coltan están en manos de multinacionales estadounidenses. Y como cuando le ponen a uno los cachivaches delante con esas etiquetas que marcan precios tan bajos el Congo y Ruanda quedan un poco más lejos (*) uno se piensa mucho el comprar aparaticos que llevarse.

Yo no soy mucho de chismes o gadgets (como los llaman los frikis tecnológicos en España) así que intento tener claro para que me va a servir la cosa esa antes de comprarla. Por ejemplo, seguramente me lo pasaría muy bien con una tableta la primera hora para apartarla luego a un altillo donde pudiese coger polvo (**). Si yo fuese mucho de cacharrear y jugar con juguetes tecnológicos hace años que me habría comprado un teléfono inteligente de esos.

Pero, en cualquier caso, como la amiga Tulfi lleva diciéndome años que no hago mas que comprar libros que ya no caben en casa (***) he recuperado la idea del libro electrónico. Por 60€ puede tener usted una preciosa pantalla equipada con tecnología e-ink (****) donde leer libro y libros sin que sus estanterías se comben más y más. A mí el aparato me gusta y me parece muy útil pero tengo que ponerle pegas. A saber:

i) No hay forma de comprar e-libros en castellano. Aunque yo sinceramente creo que los creadores merecen una retribución por su trabajo y que la piratería sí es un peligro para los autores (y para los editores, pero las penas de esa gente me dan igual) la plataforma montada en España es una mierda grande como una catedral. Que las editoriales me intenten hacer creer que un producto electrónico y su contrapartida física cuestan lo mismo a pesar de que el primero, que les permite eliminar la fabricación física y los costes de almacenamiento y ahorrarse gran parte de los costes de distribución, es llamar bobo a la cara a sus clientes (*****). Además la oferta de libros es una mierdaca.

ii) La garantía no me vale de nada en España. Me quedo sin garantía.

iii) No puedo usar el wifi del aparato para comprar libros como podría hacer desde EEUU. No es que creo que fuese a usar mucho esa característica pero me molesta comprar un cacharro y no tener disponibles todas sus funciones.

Para terminar, les dejo con una reflexión de repronto al respecto. Aprovecho para recomendarles las idas de olla y disertaciones de Doctor Repronto, todas ellas, durante sus cuatro temporadas.

(*) Si, soy un cínico.

(**) Agradeceré enormemente a cualquiera de los lectores que me explique para que sirve una tableta. Yo no soy capaz de encontrarle utilidad. Y no me vale la respuesta fácil: una tableta no es un libro electrónico.

(***) Y tras años de decírmelo y yo de seguir comprando hemos llegado a un punto en el que tiene razón, ya no tenemos estanterías para acumular más libros.

(****) En serio, una tableta no es un libro electrónico.

(*****) Pero puede que las editoriales no sepan que están insultando a sus clientes. Cuando hay hartistas que se permiten llamar de tonto para arriba a los que tenemos un blog y se arrojan la posesión de la Cultura con mayúsculas poniendo de manifiesto en periódicos de tirada nacional su estupidez uno empieza a pensar que los que viven en ese mundo endogámico no tienen contacto ni con el mundo real ni con lo que lo habitamos. Para evitar futuras discusiones adelanto que hartista es todo aquel que se denomina a sí mismo artista y produce hartazgo.

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Último regreso al tema de siempre

In Crónicas variopintas on 17 septiembre, 2011 por TheEggO

Banda sonora recomendada: A las cosas por su nombre . Violadores del verso

A veces uno tiene que reconocer que otros hacen mejor lo que uno intenta con mucho esfuerzo y tesón. Cuando esto pasa lo mejor es dejar paso a los profesionales y dejar que sean ellos los que culminen lo que tú sólo has llegado a intentar. Y comento todo esto porque acabo de descubrir un artículo (que fusilo a continuación para el que quiera leerlo sin anuncios y en un formato no tan horrible) que resume mucho mejor y más convincentemente lo que yo he intentado decir sobre la importancia de la innovación y la relación universidad-empresa en España, tema con el que tanto he dado la brasa en este mi cuaderno de bitácora. Suscribo completamente las líneas generales de su discurso y la mayor parte de los puntos, menores, detalles y ejemplos. Aunque haya aspectos en los que me parezca muy optimista y otros es los que no comparto su perspectiva dejo que se lleve toda la gloria y los loores que yo no he sabido ganarme. Espero no volver a sacar el tema en la (poca) vida que le queda a este diario.

Elías Fereres Castiel es presidente de la Real Academia de Ingeniería de España, catedrático de la Universidad de Córdoba e investigador del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC. Además , fue presidente del CSIC y Secretario de Estado de Universidades e Investigación durante la época de Felipe González. Adicionalemente y sin ningún tipo de relación con lo dicho anteriormente es padre de una de mis compañeras de laboratorio. Ella me ha hecho llegar el artículo porque ya hemos hablado del tema más de una vez y sabe que me interesa lo que tuviese que decir.

Un impulso a la ingeniería española
13-09-2011 – Elías Fereres

Nadie discute que la ingeniería está en los cimientos de la actividad económica de la humanidad desde hace siglos. La mejora de la calidad de vida, la creación de riqueza y el crecimiento económico experimentados en el pasado se han basado en la ingeniería. Más aún, a medida que ha aumentado el papel de la tecnología, los avances económicos y sociales se han producido a mayor velocidad, en la medida en que los ingenieros han explotado los avances científicos de nuestra era convirtiéndolos en productos y procesos que han beneficiado a la humanidad en su conjunto.

Hay otras causas que han contribuido a la aceleración del progreso y del crecimiento económico de las últimas décadas, pero el papel central de un avance tecnológico sin precedentes es ampliamente reconocido. Por tanto, es muy probable que la tecnología tenga un rol cada vez más importante en la construcción del futuro de la humanidad. Estos hechos ya no se discuten en las sociedades más avanzadas, pero no son tan bien conocidos por la sociedad española, donde la ciencia y la técnica aún no tienen un reconocimiento adecuado.

Es posible detectar las diferencias en la consideración que tiene la ingeniería entre nuestra sociedad y las sociedades anglosajonas en el propio lenguaje; por ejemplo, cuando se intenta traducir el título de un informe: ‘Engineering the future’. No existe un verbo equivalente en nuestro idioma, donde la traducción más adecuada posiblemente sería la de: construyendo el futuro. Hacer ingeniería es pues ya un verbo habitual en aquellas sociedades donde el origen del término ingeniero tuvo que ver más con las máquinas que con el ingenio. Las reflexiones que se hacen en estas páginas exploran las vías para dar un impulso a la ingeniería española de cara al futuro, en el marco comúnmente aceptado de que la tecnología será una fuerza motriz clave para el desarrollo de nuestro país en los próximos años.

La labor esencial del ingeniero consiste en convertir la teoría en práctica, en transformar el progreso científico en avances económicos y sociales. En definitiva, en encontrar soluciones técnicas a los problemas de la sociedad. La ingeniería ha sido un pilar importante en el desarrollo de las sociedades modernas, pero hasta ahora ha jugado un papel auxiliar o de apoyo a otras actividades. Esto debe cambiar en el futuro y la ingeniería debe pasar de la periferia al centro de funcionamiento de la sociedad. Hay poderosas razones para ello.

En los últimos años se está haciendo patente la excesiva influencia de las instituciones económicas en el gobierno de la sociedad. Hay algo en común, por extraño que parezca, entre los gobiernos de los países democráticos y el sector financiero privado. En ambos casos predominan, cada vez más, las consideraciones a corto o a muy corto plazo en la toma de decisiones. Los motivos pueden ser diferentes; en el caso de los gobiernos, suelen dominar las perspectivas electorales, siempre en plazo menor de cuatro años. En las instituciones financieras, los ingresos de quienes toman las decisiones dependen directamente de los resultados a muy corto plazo. Sin embargo, el avance social y la mejora del bienestar se han basado hasta ahora en decisiones estratégicas de muy largo alcance. No es pertinente profundizar en este tema aquí, pero es evidente que son necesarios nuevos elementos para enderezar la deriva de nuestras sociedades, y la ingeniería debe ser uno de ellos.

La innovación, un motor del cambio necesario

Los retos inmediatos que tiene la sociedad española de reducir la elevada tasa de paro y de avanzar hacia un equilibrio presupuestario, junto con la turbulencia económica global de los últimos años no permiten ver bien que el verdadero reto es hacer una economía más eficiente, más innovadora y más competitiva que la actual. Ese cambio no es cuestión de meses o incluso de unos pocos años; por eso, el escenario 2020 es un buen hito para medir lo que el país pueda hacer en casi una década. No es mucho tiempo y por ello los cambios deben hacerse hoy, por encima de la gestión inmediata y del bullicio mediático.

Transitamos hacia una sociedad de menor consumo, basada en tecnologías cada vez más limpias y más ‘verdes’ que las actuales, que permitan minimizar el uso de unos recursos cada vez más escasos. Todo ello va a exigir, no sólo nuevas ideas sino, sobre todo, llevarlas a la práctica en ese proceso que conocemos como innovación. Innovar no es lo mismo que inventar; el inventor usa financiación para producir nuevas ideas mientras que el innovador usa nuevas ideas para generar riqueza. Aunque hasta hace poco la innovación se centraba en la implementación de soluciones técnicas, ya se admite que las innovaciones en servicios, en organización, etc., son igualmente vitales.

Nuestra sociedad no es particularmente innovadora. Innovar significa, sobre todo, cambio y ruptura con el orden establecido. Requiere de la interacción y de la cooperación entre muchos sectores, pero todo ello basado en el emprendimiento. El emprendedor debe ser capaz de identificar la utilidad de una nueva idea y de llevarla a la práctica asumiendo el riesgo de que no tenga éxito. La asunción del riesgo no es un ingrediente de nuestra cultura empresarial, aunque haya diferencias geográficas importantes dentro de España. Pero no queda otra alternativa para hacer nuestra economía más competitiva en un mercado global que innovar más y mejor. Nadie discute que la expansión en las últimas dos décadas de los teléfonos móviles y de Internet ha eliminado prácticamente las limitaciones que imponía la distancia para el intercambio de información, convirtiendo el planeta en una verdadera aldea global.

Si no hay ventajas comparativas, no se puede competir en el mercado global. El caso de la energía solar, concretamente el ejemplo de la industria de células fotovoltaicas, un sector donde la demanda es creciente, puede servir para ilustrar este axioma.
Nadie parece disponer de una nueva tecnología que sea suficientemente superior a la existente a nivel comercial, por lo que la rebaja de costes de producción se convierte en la única vía para competir. Ello conlleva el fracaso de empresas que contaban con cierto liderazgo en la industria, tanto en España como incluso en los EEUU, donde una importante empresa californiana de paneles fotovoltaicos, considerada hace dos años como líder en su campo, acaba de entrar en bancarrota, al no poder competir en costes de producción con los fabricantes de China.

Estos hechos me sugieren que hay un déficit de investigación básica en este campo, tan esencial para el futuro energético de la humanidad, que no aporta nuevos avances que rompan con las tecnologías comerciales existentes. La insuficiente inversión en investigación energética de décadas pasadas nos pasa factura ahora. Por tanto, la primera lección es que no puede haber innovación sin nuevos conocimientos y que la inversión en investigación es absolutamente necesaria, pero no es suficiente.

Orientar el sistema español de I + D hacia la innovación

Pronto se cumplirán treinta años desde que comenzó el impulso a la investigación científica en España. En los primeros quince años ya se alcanzaron crecimientos notabilísimos en la producción científica española. Los esfuerzos en los años siguientes nos han llevado a situarnos entre los diez primeros países del mundo en muchos indicadores de producción científica. Pero siendo España el noveno país del mundo en producción científica, está mucho más lejos de ese puesto en innovación.

Distintos indicadores de innovación (más discutibles por su complejidad que los indicadores científicos) nos ubican en los últimos tres años alrededor del puesto 30 a nivel mundial. Aunque desde que comenzó el impulso en I+D se intentó también impulsar la innovación, ahora sabemos que dicho impulso, hasta hoy día, ha sido notablemente insuficiente.

Hay varias razones sólidas para que los avances de la ciencia española no hayan dado lugar a más innovación. Hay quien opina que, así como en I+D las políticas del sector público son cruciales, el papel del sector público en innovación se debe centrar en ofrecer un clima que promueva dicha actividad, mientras que es el sector privado el que debe liderar el esfuerzo por innovar. Sin ese liderazgo, los resultados de la investigación se quedarían en las publicaciones científicas esperando su utilización en cualquier otro sistema de innovación. También hay opiniones, basadas en sólidos análisis bibliométricos de la investigación científica, que sugieren que la ciencia española no produce suficientes conocimientos susceptibles de dar lugar a innovaciones exitosas a nivel internacional.

¿Por qué se nos quedan en la estantería resultados científicos potencialmente útiles? Son muchos los motivos; en primer lugar, los propios científicos no se interesan o son incapaces de transmitir los beneficios potenciales de sus descubrimientos, así como los riesgos que conllevan. Por otra parte, algunas innovaciones científicas suponen una amenaza a otras ya establecidas y ello supone un coste para sectores económicos que resisten el cambio que suponen los nuevos descubrimientos, y muchas veces resisten con éxito durante un largo periodo de tiempo.

Otras veces, las innovaciones tienen un coste demasiado elevado como para ser adoptadas y los emprendedores, o no perciben correctamente los beneficios a largo plazo o no se interesan por inversiones estratégicas. Por último, hay muchas innovaciones que producen bienes de naturaleza pública que no son susceptibles de ser explotados por el sector privado y que dependen únicamente de su adopción por un sector público resistente al cambio.

Hay que reconocer que un sistema de innovación es mucho más complejo y dinámico que un sistema de I+D. La velocidad a la que se están produciendo los cambios tecnológicos es cada vez mayor y será aún mayor en el futuro. Hay que pensar que una empresa con la influencia global que hoy tiene Google, no existía hace solo 13 años. Los cambios que debemos introducir en nuestra actividad económica para dar lugar a mayor y mejor innovación deben basarse en planes estratégicos muy meditados y ajenos a desviaciones precipitadas, como la reciente y sorprendente decisión alemana de abandonar la energía nuclear.

Priorizar, discriminar y arriesgar

Comenzando por proponer cambios en el sistema de investigación pública, es preciso dirigir más recursos hacia las iniciativas más prometedoras, a expensas de reducir la actividad científica de mediana calidad. Usando un símil agrícola, hay que pasar de sembrar a voleo a la siembra de precisión. Ello requiere discriminar entre grupos e identificar y priorizar los sectores más prometedores, tareas desagradables pero necesarias. También requiere la asunción de riesgos y la posibilidad de fracasos, con la necesaria depuración de responsabilidades.

Iniciativas para financiar grandes proyectos como el Programa Consolider no sólo no deben abandonarse, sino que deberían generalizarse en los próximos años. En cuanto a la mejora del capital humano, el Programa ICREA de Cataluña debería servir de ejemplo para otras comunidades autónomas y para la propia Administración General del Estado. Ambos programas son muy costosos, por lo que supondrían una alteración considerable en la asignación de recursos.

Es un hecho bien documentado que el sector privado español no invierte lo suficiente en I+D. Las dificultades de estos años no ayudan a mejorar las cifras. Tampoco ayuda la muy escasa presencia de ingenieros en la alta dirección de muchas empresas españolas. Hay numerosos programas de colaboración público-privada que fomentan esta actividad, pero los resultados no parecen lo suficientemente buenos. Este problema ha sido analizado numerosas veces y es clave para que nuestras empresas puedan innovar más y ser más competitivas.

Hay sectores y algunas autonomías donde ha habido avances notables en los últimos años, pero hay que tener en cuenta que el resto del mundo también se está moviendo a mayor velocidad, por lo que cada vez hay que hacer un mayor esfuerzo para no quedarse atrás. En este tema clave, es necesaria la coordinación real entre administraciones y sobre todo, dentro de las administraciones, eliminar la tradicional separación entre ciencia e industria (un problema de culturas, no resuelto por cambios en el diseño de ministerios o consejerías). Dicho esto, el actor esencial aquí es el empresariado, el cual debe percibir las ventajas a largo plazo de la inversión en I+D si desea competir con éxito en un mercado global en el horizonte 2020.

Equilibrio entre sectores maduros y emergentes

La economía española, fuertemente basada hasta ahora en la construcción y el turismo, deberá diversificarse e internacionalizarse más en los próximos años. Respecto a las nuevas tecnologías, tendemos a exagerar su impacto a corto plazo y a no valorar suficientemente la influencia que tendrán a más largo plazo. Las promesas inmediatas no suelen materializarse y sin embargo, con el paso del tiempo aparecen aplicaciones revolucionarias que eran impensables.

Mirando a 2020, ya se pueden identificar sectores donde el crecimiento y la innovación serán muy importantes. Un sector clave para España estará basado en los avances en biología. No sólo la innovación en el sector salud, apoyado en las biotecnologías, crecerá notablemente en importancia, sino que otras áreas emergentes, como la biología sintética o las interacciones entre biología y energía, permitirán resolver problemas que hoy no pueden abordarse.

España ha invertido notablemente en desarrollar las energías renovables, particularmente la eólica y la solar, y debe continuar este esfuerzo, diseñando una estrategia para ser uno de los líderes en innovación en este ámbito en los próximos años.

Otro sector importante es el aeroespacial. También aquí se esperan avances notables en innovación y España, que ya tiene un papel significativo en el contexto europeo, debe apostar claramente por este sector. España tiene notables ventajas comparativas en el sector agroalimentario que ya explota y que deberá ampliar en los próximos años.

En una estrategia que incluya todo el recorrido desde el campo al plato, deberemos prestar una atención preferente a la ingeniería de alimentos y a sus relaciones con la sanidad y la gastronomía, campo en el que somos uno de los líderes mundiales y que es uno de los pilares de nuestra industria turística.

España es hoy un país muy avanzado en la gestión del agua, un ámbito donde la innovación vendrá a través de nuevas aplicaciones de las TIC y de nuevos métodos de transferencia de tecnología a los usuarios. En infraestructuras y transportes, el coche eléctrico y los ferrocarriles de alta velocidad parecen dos opciones que deben ofrecer nuevas y brillantes oportunidades de futuro. La conexión y coordinación entre sectores será muy importante para afrontar retos como los del cambio climático, para el que hay que prepararse para un horizonte más alejado que el 2020. Concretamente, agua, energía, comunicaciones y transportes, son cuatro sectores que son interdependientes y que deberán gestionarse coordinadamente, con nuevos instrumentos aún por diseñar.

Además de avances en estos sectores, es imperativo apostar por una mejora de la eficiencia en toda la actividad económica y social. Comenzando por los recursos agua y energía, donde ya se ha avanzado mucho pero que siguen ofreciendo importantes oportunidades para la conservación de los recursos, las posibilidades que ya ofrecen las TIC permiten predecir que esta será una de las vías más importantes para mejorar los resultados económicos de las empresas y la calidad de vida de los ciudadanos. En este esfuerzo, el ingeniero debe ser la pieza fundamental donde se concentren las distintas disciplinas en una actividad claramente horizontal.

La educación del ingeniero del futuro

La mejora de nuestro capital humano en general y de la formación de nuestros ingenieros en particular, es un tema clave de futuro. La formación en nuestras escuelas puede y debe mejorarse, a la vez que se intenta atraer a los mejores estudiantes, haciendo un esfuerzo especial por atraer mujeres a algunas ramas de la ingeniería donde siguen siendo minoría.

El ingeniero del futuro debe ser un especialista, pero con una amplia base de conocimientos técnicos y no solo técnicos, que tenga una visión estratégica pero a la vez una capacidad para ser minucioso en los detalles, que sea capaz de innovar y también de ser un buen comunicador. Mucho de esto no se aprende en las clases magistrales ni en los libros, sino que se debe aprender haciendo. Así, los alumnos aprenden a equivocarse, a asumir riesgos y a aceptar fracasos. Esta es una tarea a la que están dedicadas nuestras universidades y a las que la Real Academia de Ingeniería se ofrece para aportar su granito de arena para perfilar un nuevo ingeniero para 2020.

En la actualidad, el 90 % de los ingenieros que se forman en el mundo se producen en Asia. No es pues casualidad que en países emergentes como China e India aparezcan cada vez más innovaciones exitosas a escala mundial. Pero, además, el grado de internacionalización en la formación de ingenieros nunca ha sido tan alto. El 60 % de los profesores de ingeniería de MIT menores de 40 años no han nacido en EEUU (frente a un 28 % de los mayores de 60 años). Debemos ser capaces de atraer a grandes profesionales de otras partes del mundo que eleven cualitativamente la calidad de nuestras enseñanzas y de nuestra actividad en la ingeniería. España es un país muy atractivo para vivir y deben eliminarse las barreras que aún quedan y ofrecer suficientes incentivos para atraer a los mejores a que contribuyan al avance de nuestro país.

Desde su creación en 1995, la Real Academia de Ingeniería ha prestado una particular atención a la promoción de la ingeniería española y a la formación de ingenieros, con acciones como premios a jóvenes ingenieros, distinciones a empresas innovadoras y análisis centrados en las necesidades de formación para el futuro. Pensamos que solo mejorando la calidad de nuestro capital humano podremos superar la actual situación, donde una actitud y una percepción negativas están afectando a la calidad de vida y al bienestar de los ciudadanos, muchas veces sin justificación objetiva. Hay que evitar la actitud que describe Cormac McCarthy a través de un mejicano de la frontera en The Crossing, que dice: “Cuando las expectativas son escasas, pocas serán las decepciones”. Por el contrario, tenemos en nuestras manos ampliar las expectativas, siempre asumiendo que habrá decepciones en un camino que, bien orientado, debe llevar a España hacia una economía más productiva y más sostenible en 2020.

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Viaje a Big Sur y Monterey (II)

In Crónicas variopintas on 14 septiembre, 2011 por TheEggO

Banda sonora recomendada: Bajo el mar – La sirenita

En EEUU en general los cables de luz y teléfono siguen estando al aire, colgando por las calles. Con lo que nos esforzamos en España por eliminarlos por completo de las calles y resulta que aquí no les produce ningún tipo de molestia que estén por todas partes. Sin embargo, son una de las principales causas de los incendios veraniegos debido a que los fuertes vientos del Pacífico pueden hacer chocar los cables entre sí, produciendo arcos eléctricos y una lluvia de chispas.

Algunas playas de Monterey están llena de focas. Y si las focas eligen una playa olvídense de ella porque rápidamente la vallarán dejándosela en exclusividad a los bichos y los científicos que las estudian.

El paseo marítimo de Monterey y Pacific's Grove, pueblos adyacentes sin frontera claramente definida. Foto sacada desde Lovers Point, un pequeño cabo en Pacific's Grove

En caso de tsunami pueden correr pero no pueden huir. No se queden a esperarlo en Lovers Point.

Carril bici patrocinado por el Club Rotario de Monterey. Acojonante. Por si no lo sabían en España pueden gozar de dos monumentos a la Paz en el Parque del Oeste en Madrid y el la plaza del Rotary Club en Burgos. Ya se me están informando sobre tan fantabuloso club.

Esta calle, desierta a las siete de la mañana, es Cannery Row. Todos los edificios que se ven a izquierda y derecha fueron fabricas de envasado de pescado hasta que cerraron en los años 50 debido a la disminución de la pesca. Hoy en día se ha reconvertido a una zona de copas y restaurantes. Justo al final de la calle se encuentra el acuario de Monterey.

¡Cuidado! ¡Bicis XING!

A Zoltar le pedí hacerme mayor de una vez. Me contestó que ya era muy mayor.

En Monterey es uno de los pocos sitios donde he visto restaurantes donde te sirven pescado fresco para comer. Así que me dí un homenaje y comí pescado por segunda vez desde que estoy en EEUU. No, en serio, que aquí no parecen tener de eso y no he comido más que dos veces pescado. ¿Qué no le pondrían nunca a un cocktail de cangrejo que seguro que le echan los yanquis? Ketchup. ¿Les he contado que, la otra vez que comí pescado, cuando comí atún rojo en un japones me lo pusieron untado en ketchup y mayonesa de forma que no me supo a nada el invento? Es que son unos guarrazos. No comí en Bubba Gump sino en un restaurante más pequeño, de barrio. Pero saqué la foto por dos motivos i) por la cara de felicidad de la gamba del logo ¿quién puede volver a comer gambas después de ver eso? ii) por el cartel de OPEN LATE. ¿Se imaginan hasta que hora sirven cenas si abren hasta tarde? Hasta las nueve.

El problema de Monterey en un gráfico fácil y sencillo. En su época de máximo esplendor llegaron a pescarse hasta 250.000 toneladas de sardinas al año. Debido a la sobrexplotación y al cambio natural de las temperaturas en la bahía de Monterey el negocio terminó súbitamente.

Para los años 60 no quedaba ninguan conservera en Monterey pero el pueblo, en vez de venirse abajo, se reconvirtió al turismo. Hoy en día es, gracias a su acuario el punto más importante donde hacer noche cuando se viaja por la carretera de la costa. Cannery Row se convirtió en una zona de fiesta juvenil y pachanga familiar y, en los años, 80 fundó su famoso acuario.

Caballito de mar conocido como Sea Dragon. La oscuridad del acuario y la ausencia de flash han conseguieron que no pudiese sacar muchas fotos ni medio decentes.

Pariente del Sea Dragon que se camufla entre las algas cuando se queda quieto. Qué criatura tan sorprendéntemente fea.

Foto sacada en la gasolinera para que vean que no me invento las cosas. La gasolina normal (unleaded) tiene 87 octanos, mientras que la mejor (super) tiene 91 octanos. Normal que con esta porquería sus coches consuman como bestias. Algún coche europeo no podría ni andar con gasolinas de este peklaje. No dejen de admirar los precios por galón. Un galón estdounidense son 3.8 l, no lo confundan con el galón británico (4.5l.)

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Viaje a Big Sur y Monterey (I)

In Crónicas variopintas on 12 septiembre, 2011 por TheEggO

Banda sonora recomendada: El ciclo sin fin – El Rey León

Big Sur es un parque estatal que se encuantra junto a la costa, unas tres horas al sur de san Francisco. En la imagen puede verse, si la amplían y agudizan la vista, la carretera que une Monterey con Big Sur.

El Pfeiffer Big Sur State Park es un valle, atravesado por el río Big Sur, cubierto por un inmenso bosque de robles y pequeños grupos de sequoias. Si uno quita el río enorme cerca de la desembocadura, la playa y las sequoias le queda la Sierra de la Demanda.

Sequoias no hay muchas pero las que hay se agrupan en grupos de unas veinte. Es impresionante lo que cambia el ambiente y la baja vegetación cuando uno pasa de una zona de robles a otra de sequoias.

El Big Sur, río que cruza el parque, tiene unas aguas bastante claras. Mucha gente se baña felizmente pero ,o no bebería ni tocaría las aguas de un río que viene de todas las zonas interiores de cultivo; hace quince años el DDT mató a los pelícanos que vivían en las playas y hasta hace poco no ha vuelto a crecer la población.

En California tienen de todo: un importante sector agrícola, tecnología e investigación punteras y un mimadísimo sector turístico. Incluso este parque que es la caca de los parques californianos está perfectamente preparado para el turismo: rutas preparadas para toda la familia, indicaciones claras y un entorno muy cuidado y limipo. Incluso en un mal día (la bruma del valle no se levantó en todo el día y la temperatura a mediodía era de 15 grados) había más de 200 personas en el parque, sin contar a los chavales de los campamentos. Sorprende la cantidad de gente dispuesta a pagar por ir a andar que hay en California y sorprende lo limpio que dejan todo al marcharse; una afluencia de la mitad de personas en la Sierra de la Demanda o la Sierra Madrileña dejarían el lugar inutilizable por siglos.

Durante los meses de junio y julio de 2008 hubo un incendio en la cara este del valle que lo dejo hecho trizas. Todavía pueden verse los restos del incendio cundo se camina por cerca de la orilla este del río. Todas las rutas de la cara este del valle estaban cerradas y seguirán así hasta 2013, fecha para la que estiman los rangers que el parque se habrá recuperado del incendio.

Pokemones en libertad. No vi pumas, pero al atardecer se les oía rugir.

Esta hierba tan aparentemente anodina se llama poison oak (roble venenoso) y es tremendamente común en toda la costa. Es la hortiga de la costa oeste de EEUU , aunque a diferencia de su compañera española esta planta es más difícil de ver, la reacción es (debe ser) más fuerte y es mucho más común. No anden con pantalones cortos por los bosques cercanos al Pacífico.

En la imagen pueden ver lo que queda de un roble tras sufrir a un hongo muy majo que provoca una enfermedad llamada Muerte Súbita del Roble, Sudden Oak Death o SOD por sus siglas en inglés (para que vean que los yanquis también ponen poco cuidado al escoger las siglas de las cosas). Nadie sabe de donde viene ni cuando llegó el hongo en cuestión, pero debe estar matando robles a cascoporro. Es raras ocasiones puede afectar a otras plantas como las sequoias. Para evitar una epidemia en el bosque está prohibido que los turistas se salgan de las rutas marcadas.

Al atardecer cogí el coche y me fui a Monterey a dormir. La foto no recoge el primer avistamiento ovni documentado, es un atardecer captado por un mal fotógrafo.

Les prometo que la carretera va por ahí, junto a la costa. Amplíen la imagen y la verán.

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Universidades (III)

In Crónicas variopintas on 25 agosto, 2011 por TheEggO

Banda sonora recomendada: Youthanasia – Megadeth

Sólo para aquellos que sigan mis entradas sobre las comparaciones de sistemas universitarios. La burbuja universitaria por Iñigo Saez de Ugarte. Vía.

“¿Es la educación una inversión en el futuro de un país? Eso se suele creer, pero hay datos económicos que hacen pensar que la frase está comenzando a perder algo de valor. La deuda de los estudiantes norteamericanos ha crecido un 511% desde 1999. El incremento de las matrículas universitarias es una tendencia creciente en EEUU y el Reino Unido asentada en la idea de que las tasas deben corresponderse con la calidad de la enseñanza impartida y que vivimos, cómo no, en un mercado global. Las mejores universidades deben competir por los mejores alumnos, y eso sólo se consigue aumentando la calidad, los costes y las matrículas.”