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Senate Bill 185

In Estados Unidos, UCB on 28 septiembre, 2011 by TheEggO

Banda sonora recomendada: El emigrante – Celtas cortos

¿Pretende el logo del partido republicano representar al americano medio? ¿Es realmente la obesidad mórbida el rasgo distintivo de este país?

Junto a la puerta sur del campus universitario suelen colocarse todas las asociaciones, hermandades y lobbies universitarios. Si usted quiere unirse al club de esgrima, la asociación de gays y lesbianas asiáticos, la hermandad gamma-pi-kappa (o cualquier otras tres letras griegas seguidas) o la Iglesia Evangélica debe pasarse a la hora de comer por Sproul Plaza y la puerta sur. Para atraer a la gente suelen darse flyers para que pases por sus locales a tomarte una cerveza o a comer gratis, te dan comida gratis allí mismo o te la venden a un precio modesto. Por ejemplo, hoy había una mesa en la que se vendían galletas, pasteles, madalenas y bollería selecta. Los precios variaban de la siguiente forma (aproximada, que no he tomado nota y recito de memoria): 2.25$ la unidad para varones blancos, 1.75 para asiáticos, 1.50 para hispanos y 1.25 para negros (*). Estos precios se veían reducidos a la mitad si el comprador era mujer. Como sospecharán, el puesto de venta de bollos era realmente una forma de protesta de las juventudes del partido republicano contra el sistema de discriminación positiva que sigue el estado de California. Hoy, martes, era el segundo día que se ponían allí y por lo tanto había un centenar de personas pertenecientes a los denominados grupos minoritarios, aquellos favorecidos por las medidas controvertidas, gritándoles de todo menos guapos a los estoicos vendedores de pastas. Y entre medias, la policía.

Las leyes que favorecen la discriminación positiva llevan muchos años aplicándose. Por ejemplo, hoy en día las notas de corte para acceder a la universidad pública de California son diferentes en función de su raza y sexo. De la misma forma, entre varias personas con las mismas habilidades, el mismo curriculum y, en principio, igual de preparados para ocupar un puesto de trabajo en una empresa pública o relacionada con el sector público siempre se escoge para el puesto al que pernezca a una minoría. Sin embargo, lo que ha desatado la polémica actual es la SB185 que, a las normas que he mencionado antes, añadiría un sistema de cuotas. Se fijaría un porcentaje mínimo de personas asiáticas, negras, hispanas o nativas americanas que debieran acceder a la universidad de California cada año. Al partido republicano no le gusta y al demócrata sí.

Las medidas de discriminación positiva pretenden acelerar el procesos de integración de personas que históricamente han disfrutado de menores posibilidades de acceder a ciertos puestos de trabajo, estratos sociales o niveles educativos. Y estas medidas, aunque los políticos puedan llegar a decir que son la solución, son en el mejor de los casos sólo una forma de acelerar un cambio social que, sin intervención, tardaría generaciones en llevarse a cabo. Sin embargo, y he aquí la controversia, es muy probable que sin un cambio en la educación de los ciudadanos y el paso de muchas décadas el problema no se solucione con simples leyes. Además, como su nombre indica, son medidas discriminatorias y, por lo tanto, no son del gusto de las personas discriminadas. Todo esto es muy razonable, tan razonable como que las personas que históricamente no han disfrutado de las mismas oportunidades o derechos no se resignen a vivir marginados y a que el cambio no le llegue ni a ellos ni a sus hijos, sino a sus nietos. En definitiva, que el problema es de difícil solución e imposible compromiso entre partes afectadas.

En Berkeley, la mayor parte de la población es blanca o asiática debido a que la mayor parte de los estudiantes son blancos o asiáticos. Existen también comunidades hispanas y negra que, por lo general, se encuentran muy bien integradas en la vida universitaria. Es decir, el problema racial es inexistente en Berkeley. Si uno viaja a Oackland o a Richmond las cosas deben cambiar bastante debido en gran medida a la menor capacidad económica de los habitantes de estas ciudades. Como no he estado en estas ciudades no opinaré aunque en mis múltiples viajes por California he podido observar que, por ejemplo, que casi todos los cocineros y cajeros de los restaurantes son negros o hispanos mientras que los obreros o las señoras de la limpieza suelen ser hispanos. De la misma forma casi todos los trabajadores del campo son hispanos. Para encontrar un blanco atendiendo al público uno tiene que irse a un restaurante caro o a un banco. Los asiáticos, en cambio, pueden encontrarse tanto en tiendas de barrio como en las más altos puestos de trabajo. Y es que, al final, se deduce que tanto blancos como asiáticos han vivido en California desde su fundación y gozan de las mismas oportunidades a casi todos los efectos (**). Los negros no han conseguido la igualdad efectiva hasta hace muy poco tiempo y ni siquiera en todos los estados, mientras que los hispanos son en gran parte inmigrantes de primera o segunda generación con pocos recursos cuando no ilegales. En conclusión resulta que la raza sí es un factor que determina las oportunidades profesionales de las que podrá disfrutar una persona y que, en consecuencia, afectará a la educación a la que podrán acceder sus hijos. No creo que haya nadie discuta que éste es el problema; de hecho no creo que ni siquiera la pregunta que debamos hacernos es si la discriminación positiva es una forma de solucionar a largo plazo este desequilibrio sino algo mucho más básico, si todos estamos dispuestos a buscar una solución a un problema que todos reconocemos. Personalmente creo que hay muchas personas a las que les importa un pimiento, razón por la cual existen partidos políticos que obtienen muchos votos dando explícitamente de lado a las iniciativas integradoras.

(*) No voy a atender al convenio social imperante y denominaré negros a las personas de color. Si alguien me razona porque es considerada una denominación ofensiva me retractaré.

(**) La única diferencia puede estar en la visión que tienen el resto de estadounidenses de los asiáticos, lo que les hace menos atractivos para ocupar un cargo de cara al público en una multinacional.

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3 comentarios to “Senate Bill 185”

  1. Despues de haber leido tu ultima publicacion se porque nunca me interesaron esas ” tierras ” y se pampoco de ellas.

  2. En español negro no suele tener connotaciones negativas. Pero en inglés “negro” sí, es muy ofensivo. Como negrata, o así. Pero ya lo sabrás supongo…

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